Los rellenos con ácido hialurónico se han consolidado como uno de los pilares fundamentales de la medicina estética moderna permitiendo restaurar volumen, mejorar contornos y suavizar signos del envejecimiento de forma segura y natural.
El ácido hialurónico es un polisacárido natural presente de forma fisiológica en el organismo humano, especialmente en la piel, tejido conectivo, articulaciones y humor vítreo. Su principal característica es su elevada capacidad de captar y retener agua, contribuyendo al mantenimiento de la hidratación, el volumen y la elasticidad de los tejidos.
A partir de los 25-30 años la concentración de ácido hialurónico disminuye progresivamente y a partir de los 60 años la dermis sólo contiene una pequeña parte del ácido hialurónico original, esto se traduce en una piel más seca, fina, flácida y con arrugas visibles dando un aspecto cansado y envejecido.
Y aquí viene el punto clave: las cremas ya no son suficientes porque el problema está en capas más profundas.
El ácido hialurónico se emplea con distintos fines terapéuticos, según su formulación y técnica de aplicación:

Labios
Mentón
Pómulos
Mandíbula
Región temporal
Surcos nasogenianos
Código de barras
Líneas de marioneta
Manos
Cuello
Cicatrices


El tratamiento se realiza mediante inyecciones de ácido hialurónico en los planos adecuados utilizando cánula o aguja, según la zona, las necesidades del paciente y el objetivo del tratamiento, siempre bajo una evaluación inicial, respetando la anatomía del paciente y su fisionomía para que los resultados sean lo más naturales posibles.
Es un procedimiento ambulatorio que se realiza en consulta médica, generalmente bajo anestesia tópica o local, por lo que el procedimiento es bien tolerado.
La sesión suele durar entre 30 y 60 minutos, dependiendo de las zonas tratadas.
Los resultados son inmediatos, justo después del tratamiento, apreciándose que la zona ya tiene volumen y forma.
Entre 7 y 14 días baja la inflamación y el enrojecimiento, se asienta el producto y se ve el resultado más natural.
La duración de los efectos del ácido hialurónico depende del tipo y densidad del ácido hialurónico, del metabolismo de cada persona, movimiento de la zona tratada y los hábitos (tabaco, sol, ejercicio intenso).
En general, los resultados se suelen mantener entre de 6 y 12 meses.
En los primeros días es normal sentir hinchazón, enrojecimiento y pequeños hematomas por lo que puede hacer que al principio puede parecer que haya “mayor volumen de lo esperado”.