La piel del párpado es una de las más finas y delicadas del rostro. Con el paso del tiempo pierde firmeza, dando lugar a un aspecto de mirada cansada o párpado caído. Existen tratamiento médicos que permiten tensar y rejuvenecer esta zona de forma precisa y controlada, sin necesidad de cirugía.
Es un tratamiento médico-estético que utiliza energía de plasma para producir un tensado cutáneo inmediato y progresivo en la piel del párpado, mejorando la flacidez y redefiniendo la mirada.

El tratamiento se realiza exclusivamente sobre la piel del párpado superior, en la zona de exceso cutáneo responsable de la caída. Nunca se aplica sobre el globo ocular. Se trabaja solo la piel, de forma superficial y controlada. En casos seleccionados, puede ampliarse al parpado inferior o contorno periocular.
Tras una valoración médica personalizada, se aplica el dispositivo sobre la piel del párpado, generando microdescargas de plasma que producen una contracción controlada de la piel superficial. Este estímulo tensa la piel de forma inmediata, activa la regeneración cutánea y favorece la retracción progresiva del tejido.
El tratamiento tiene una duración aproximada de 20 a 30 minutos, dependiendo de la extensión de la zona a tratar.
Los resultados comienzan a apreciarse tras la caída de las pequeñas costras, aproximadamente a los 5-7 días. El efecto tensor inicial es visible desde los primeros días. La mejoría continúa durante las semanas siguientes, a medida que la piel se regenera. El resultado definitivo se valora alrededor de las 4-6 semanas.
No es un tratamiento doloroso. Se realiza con anestesia tópica, lo que hace que las molestias durante el procedimiento sean leves y perfectamente tolerables. Tras el tratamiento puede notarse una ligera sensación de calor o tirantez, que desaparece en poco tiempo.
Son leves y transitorios cuando se realiza correctamente. Puede aparecer inflamación local, enrojecimiento y costras superficiales temporales.