La limpieza facial manual es un tratamiento estético profundo y personalizado que elimina impurezas y mejora la salud de la piel.
Cada sesión comienza con una valoración previa para adaptar el protocolo, los productos y las técnicas empleadas según el estado de la piel, ya sea seca, sensible, mixta, grasa o con tendencia acneica. El tratamiento ayuda a mejorar la textura cutánea, oxigenar la piel y potenciar la eficacia de los cuidados posteriores.
Este servicio es ideal tanto como tratamiento de mantenimiento como para preparar la piel antes de otros procedimientos estéticos. El resultado es una piel más limpia, fresca, uniforme y visiblemente revitalizada.
Un cuidado facial imprescindible para preservar la salud y el equilibrio de la piel.
Elimina impurezas profundas: Limpia puntos negros, comedones y exceso de grasa.
Desobstruye los poros: Ayuda a prevenir granitos y brotes de acné.
Mejora la textura de la piel: Rostro más suave y uniforme.
Aporta luminosidad inmediata: La piel luce fresca y renovada.
Regula el exceso de sebo: Ideal para pieles mixtas y grasas.
Favorece la oxigenación de la piel: Mejora su aspecto saludable.
Prepara la piel para otros tratamientos: Aumenta la eficacia de sueros y cremas.
Estimula la renovación celular: Ayuda a equilibrar el pH de la piel
Sensación de limpieza y bienestar

Entre 45 minutos a 60 minutos, varía según el tipo de limpieza que se necesita.
Cada 4 a 6 semanas, según tipo de piel.
Los resultados de la limpieza facial manual se ven de forma casi inmediata, aunque también hay beneficios que se notan con el paso de los días.
La piel se mantiene limpia, fresca y luminosa durante 2 a 4 semanas.
No es dolorosa, aunque puede resultar un poco molesta durante la extracción de impurezas.