Si al sonerir sientes que enseñas demasiada encía y eso afecta a tu seguridad o naturalidad, el tratamiento con neuromoduladores permite armonizar la sonrisa sin modificar la expresión facial.
La sonrisa gingival se produce cuando al sonreír, se muestra una cantidad excesiva de encía superior. Puede deberse a una hiperacitvidad del músculo elevador del labio superior, a factores dentales o a la anatomía facial. En muchos casos, el origen es muscular y puede tratarse de forma sencilla con neuromoduladores.

La toxina botulínica se aplica en puntos muy concretos del labio superior, actuando sobre los músculos elevadores del labio. Las zonas de infiltración se localizan a ambos lados de la nariz, permitiendo reducir la elevación excesiva del labio al sonreír.
Tras una valoración médica personalizada y el análisis de la sonrisa, el tratamiento se realiza mediante la aplicación de pequeñas microinyecciones de toxina botulínica tipo A en los músculos responsables de la elevación excesiva del labio superior.
La intervención tiene una duración mínima de aproximadamente 5 minutos, es un procedimiento muy rápido pero requiere mucha técnica y precisión pues debe realizarse siempre por médicos expertos, con un conocimiento preciso de la anatomía facial.
Los resultados comienzan a apreciarse entre los 3 y 7 días tras el tratamiento, alcanzando su máximo efecto en torno a las 2 semanas.
No, es un tratamiento prácticamente indoloro, la infiltración se realiza con agujas muy finas y suele provocar solo una molestia leve y momentánea, bien tolerada y de corta duración. No suele ser necesaria anestesia.